Espejo de obsidiana fabricado según las proporciones del espejo atribuido a John Dee

Esta obra es la pieza central de El espejo desenterrado, un proyecto de largo recorrido realizado entre España y el Occidente de México de 2012 a 2017. Se trata de un espejo de obsidiana realizado en colaboración con el artesano Alfredo Villalobos en Teuchitlán (Jalisco, México) donde pervive la tradición de la manufactura artesanal de esta piedra volcánica, en el entorno del volcán Tequila. El espejo se realizó atendiendo a las proporciones de un ejemplar custodiado por el British Museum y atribuido a John Dee, una destacada personalidad de la corte de Isabel I de Inglaterra, conocido por sus prácticas ocultistas. En una labor de arqueología experimental, se extrajo el material de una mina de obsidiana de cuya actividad en época prehispánica se tiene constancia, y se trató de replicar con exactitud el espejo del “mago” Dee, con el que se cuenta que trataba de conectar con el “más allá”. Como cuenta Mar Villaespesa en el texto del catálogo de la exposición, “el más negro de los espejos, cuya creación motivó el viaje, quizás porque haya cumplido su función, se muestra quebrado”. Y así es: se dice que los objetos rituales de obsidiana se rompen una vez que cumplen con su función. El espejo se quebró, con una sorprendente factura simétrica, una vez concluido el proyecto.

En 2020 ha sido adquirida por la Comunidad de Madrid y entra a formar parte de la colección de arte contemporáneo que custodia el CA2M.