Persistir con el bosque (Jesús M. Sánchez)

Desde una perspectiva crítica, me propongo examinar en qué términos se establece, hoy día, la relación hacia las cosas, cuando a través de la técnica, los seres humanos se afirman al hacer de lo otro algo para sí. Al incidir en este tipo de práctica, que se repite tanto en el entorno social como en el natural, conceptos como el de lo sagrado o el de lo misterioso han ido perdiendo su estatuto. Con estas obras ensayo un modo de proceder distinto: frente al acto impositivo que concurre en este tipo de conducta, un sereno y recogido contemplar.

El bosque se constituye en foco de esta reflexión, en el lugar donde la misma se concentra. Siendo consciente de que es este concepto el que, al sancionar de manera definitiva, compromete con una determinada experiencia, procuro partir de su alteración como medio para privar de autoridad a aquel. De este modo, la imagen o el sonido no se limitarán a satisfacerlo, consolidando un marco específico para la acción –y, con ello, una ética–; por el contrario, lo problematizarán, descollando el mapa por el que se toma al territorio.

Un ejemplo en este sentido lo supone The Zone: Stalker without Stalker (2016). Sucede que con la exclusión -a través de la cual hago propia la obra del cineasta ruso Andréi Tarkovski- de los personajes que dotan a este espacio de una condición distinta, pues no son sino ellos los que, valiéndose del concepto, la instituyen, pretendo sustraerme a su in uencia, propiciando una relación con lo absolutamente otro del todo nueva, y no ya simplemente reproducida.

En torno a esta idea se articulan, en recíproca dependencia, el resto de las obras, entre las cuales cabe destacar Luz natural (2016) y Psithurism (2016), todas ellas conforman un conjunto razonado y coherente que traduce el ejercicio de re exión de los últimos años a un medio diferente, el plástico y el audiovisual, donde poder re-pensarlo y re-plantearlo.

Jesús M. Sánchez