El proyecto propone explorar los límites de la percepción sensible a través de propuestas, prototipos y experiencias diseñadas por artistas y puestas en práctica por personas con diversidad funcional.

Un proyecto de Manuel Prados con la colaboración de Mónica Vedia, Paola Tognazzi, Nancy Cisneros, Joaquín Díaz, Marta Timón, Pedro López, Andrés Fernández, Belén Sánchez y la Asociación Debajo del sombrero.

Los lenguajes del arte en los límites de su percepción. Experiencias para redefinir el espectro sensible

   «Si las puertas de la percepción se abrieran, todo aparecería al ser humano tal y como es: infinito. Porque este se ha limitado a sí mismo, divisando las cosas a través de los estrechos resquicios de su propia caverna.»

William Blake  

Más allá de la ampliación de la conciencia, de la que Huxley hablaba en Las puertas de la percepción (título que tomó de Blake) ¿es posible ampliar nuestra percepción sensible? La respuesta, en este caso, queremos buscarla junto a aquellos que tienen, precisamente, algún tipo de déficit sensorial, pues según parece, la falta de un sentido puede favorecer el mayor desarrollo de otro.

Asumiendo también que la práctica artística atiende de forma particular a las cualidades sensibles de lo perceptible y hace de ellas su objeto de estudio, el proyecto se sostiene en el trabajo colaborativo de creadores y creadoras de diversas disciplinas.

Entre las actividades realizadas en la primera fase del proyecto, en 2019, se encuentran:

  • Taiko. Taller de percusión japonesa para personas con discapacidad auditiva.
  • El cuerpo habla. Taller de movimiento para personas con discapacidad visual.
  • Luz oscura. Residencia de artistas autistas en Medialab Prado.
  • Selfie láser. Taller para personas con discapacidad visual.
  • Interfaz cyborg. Re-imaginar nuestro cuerpo. Taller para personas con movilidad reducida.